De primera mano

Lo que he vivido y lo que he ido a comprobar. Un email al día, de lunes a viernes.

JUAN MANUEL FERRERA

13.08.2026

Tu jefe

Trabajas para alguien que decide sobre tu vida y no está a la altura.

Decide mal, se lleva el mérito de lo que haces tú, y encima tienes que sonreírle porque de él depende que cobres a fin de mes.

Sé de lo que hablo desde el otro lado también: fui presidente de un templo dos años, y estoy seguro de que alguno de los que estaban debajo pensaba exactamente esto de mí.

Lo que hace casi todo el mundo es una de dos cosas. Tragarse la rabia hasta que sale por donde no debe, o irse en cuanto puede y encontrarse al año siguiente con otro igual.

El texto plantea una tercera opción, y no es la que esperas. No dice aguanta. No dice vete. La frase entera termina en un imperativo:

Por lo tanto, ¡oh Arjuna!, entregándome todas tus obras, con tu mente absorta en Mí, sin deseo de ganancia y libre de egoísmo y letargo, lucha.

Bhagavad-gītā 3.30. Edición de 1972.

Lucha. Esa es la última palabra. No te está mandando a resignarte, te está mandando a pelear, pero quitándote de encima lo único que hace la pelea insoportable: la cuenta de lo que te deben.

Aviso, por si suena blando: el libro es una conversación entre dos militares en un campo de batalla. Lo que hace no es calmarte. Es separar dos cosas que tú tienes pegadas desde siempre: lo que haces y lo que sale de lo que haces.

Lo primero es tuyo. Lo segundo nunca lo fue, ni cuando salía bien.

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