08.09.2026
Soy kapha y eso explica bastante
Según la clasificación ayurvédica soy kapha. Traducido: cuerpo pesado, metabolismo lento, engordo con facilidad, me cuesta arrancar y una vez arrancado aguanto mucho.
Puedes tomártelo como medicina antigua o como una descripción bastante certera de un tipo de persona. A mí me sirve por lo segundo.
Son tres tipos de constitución, y necesitas los otros dos o esto no te sirve de nada.
El vata es lo contrario que yo. Delgado, huesudo, manos frías, piel seca. Come a deshora y duerme poco. Arranca en cuanto se lo propone y se apaga igual de rápido. Cuando se desmadra, se desmadra en forma de nervios.
El pitta está en medio. Constitución mediana, mucho calor, hambre puntual y digestión fuerte: quítale la comida a su hora y lo vas a notar. Es el que ordena, el que corrige, el que no deja un asunto a medias. Cuando se desmadra, desmadra en forma de ira.
Casi nadie tiene un tipo puro. Es mezcla, con uno que pesa más que los otros.
Porque lo interesante no es la etiqueta, es lo que se deduce de ella. A un cuerpo así no le sirven los consejos generales. Levantarse pronto, sí. Comer poco y temprano, sí. Dulce, veneno, y yo llevo toda la vida con debilidad por el dulce. El descanso largo no me repara, me apaga. Me acuesto entre las ocho y las nueve de la noche y me levanto entre las cuatro y las cinco de la mañana.
Nada de esto lo descubrí en una analítica. Está descrito en textos de hace miles de años, con un detalle que sorprende: qué le pasa a este tipo de cuerpo si duerme de más, cómo reacciona al frío, por qué su enemigo es la inercia y no la falta de fuerza.
Y aquí está lo que quiero que te lleves hoy, que es lo mismo de siempre: no lo creas porque lo diga yo, ni porque sea antiguo. Compruébalo en ti.
Si describe lo que te pasa, úsalo. Si no, descártalo.