21.08.2026
No me llega el dinero
Pasados los sesenta acabé viviendo en una furgoneta.
Se cayó todo a la vez con la pandemia: las conferencias, los seminarios, la venta de libros. Cero ingresos, y a esa edad no te levantas rápido.
Aquellos meses aprendí algo sobre el dinero que no había aprendido en cuarenta años de renuncia voluntaria: no es lo mismo no tener nada porque lo has dejado que no tener nada porque te lo han quitado. Lo primero es una decisión. Lo segundo es miedo, todo el día, en el estómago.
El texto de abajo no promete abundancia. Conviene saberlo antes de seguir: quien te promete abundancia te está vendiendo algo.
Promete bastante menos, y por eso me lo creí:
Pero a quienes Me adoran con devoción, meditando en Mi forma trascendental, Yo les llevo lo que les falta y les preservo lo que tienen.
Bhagavad-gītā 9.22. Edición de 1972.
Lo que te falta y lo que ya tienes. Dos cosas, y ninguna de las dos es lo que quieres.
Yo tenía una furgoneta, dos manos y cuarenta años de oficio. Resultó ser suficiente, aunque durante meses no lo pareciera. Lo que no llegó nunca fue el dinero que yo había calculado que necesitaba.
Lo que cambió el verso no fue la cuenta del banco: fue que dejé de hacer números todo el día.