De primera mano

Lo que he vivido y lo que he ido a comprobar. Un email al día, de lunes a viernes.

JUAN MANUEL FERRERA

28.07.2026

Me fui de casa con un cepillo de dientes

Tenía diecinueve años y era lo único que tenía.

Mi madre había muerto el año anterior. Cuarenta y nueve años, cuatro hijos, una vida entera peleando desde la posguerra. Se apagó en unos meses.

Mi padre se quedó viudo, mi hermano pequeño era un crío y yo sostenía la casa. Le dije que me iba a un templo. Me dio permiso.

Unos meses más tarde, se casó de nuevo. Nadie es imprescindible.

Marzo de 1981. Ocho años de monje.

Luego vino todo lo demás. Me casé. Abrí un centro en Tenerife. Mi primera mujer me dejó a los seis años de casados. Conocí a Yukari y tuvimos dos hijos. Los dirigentes me echaron del templo que yo había levantado desde cero. A Yukari le encontraron cáncer y nos fuimos a Australia. Murió allí, con veintinueve años.

Volví a España y crié a mis hijos solo. Los eduqué en casa dieciocho años. Publiqué más de treinta libros. Y pasados los sesenta acabé viviendo en una furgoneta.

En cada una de esas situaciones fui a buscar qué decía el texto. No por devoción: por necesidad. Cuando se te muere la mujer con veintinueve años no quieres consuelo, quieres saber qué está pasando.

Y siempre había algo. Escrito hace cinco mil años, por gente que ya había pasado por ahí.

Todo eso lo anoté. Es lo que hay en el fichero.

Mañana te explico qué vas a recibir exactamente.

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