De primera mano

Lo que he vivido y lo que he ido a comprobar. Un email al día, de lunes a viernes.

JUAN MANUEL FERRERA

04.08.2026

La soledad

Vivo solo. Mi mujer murió hace muchos años, mis hijos hacen su vida, mis hermanos están ocupados con la suya y la comunidad en la que pasé cuarenta años me apartó hace tiempo.

No lo digo como queja. Lo digo porque es una situación similar de mucha gente que me lee y casi nadie la nombra.

Hay una diferencia grande entre estar solo y sentirse solo, y la mayoría de los consejos atacan lo primero. Apúntate a algo. Llama a alguien. Sal más.

A veces funciona. Otras vuelves a casa a las once más solo que cuando saliste, y encima cansado.

Lo que a mí me ha servido no es la compañía. Es tener algo que hacer que no dependa de nadie y que importe más que yo. Un texto que comprobar. Un archivo que guardar. Una ficha que escribir a las siete de la mañana.

Eso no cura la soledad. La convierte en otra cosa: en silencio útil.

Y de eso los monjes sabemos bastante, porque ocho años de templo son ocho años de estar muy acompañado y muy solo a la vez.

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