12.08.2026
Expediente 1. La bruja
En nuestro grupo de investigación de parapsicología teníamos una variedad de actividades impresionante. Tocábamos las ciencias ocultas, y en eso está incluida la brujería, la magia blanca y la magia negra. Pues resulta que en nuestro pueblo, Mataró, conocimos a una señora muy mayor de Brasil. Bueno, ella era catalana, pero había vivido muchos años en Brasil. Y era una bruja.
Íbamos a su casa mi amigo y yo. Y curiosamente íbamos de noche, para acabar de arreglarlo. Era una bruja blanca, pero las pintas las tenía exactamente: una señora bastante arrugada, con unos ojos grandes, de color verde turquesa. Y por supuesto su tema era ese. Así que nosotros íbamos a su casa.
Ella vivía sola, en un piso en Mataró. Y nosotros, que tendríamos unos catorce o quince años, íbamos a su casa de noche a hablar con ella. No era una entrevista, tal como se entiende, pero nosotros tratábamos de hacerlo todo de una manera profesional: investigar, preguntar. Era una conversación distendida. Ella nos explicaba sus experiencias en Brasil. Y el piso era bastante oscuro.
Entrábamos de noche. Ahora mismo no sé ni cómo hacíamos esto, porque tendría que habernos dado miedo. Pero como estábamos estudiando todos esos temas, cuando conoces las cosas no te dan tanto miedo; es cuando no las conoces que te dan miedo. Sabíamos, por ejemplo, de los planos astrales, de los espíritus y de los diferentes tipos, de cómo pueden afectar al plano más burdo, etc. Estudiábamos la magia, los procedimientos de los libros antiguos, etcétera.
Después de la conversación, que ya era de noche —eran las diez de la noche—, teníamos que avisar en casa de que íbamos a llegar un poco más tarde. En aquella época, que un chaval estuviera por ahí a ciertas horas no era normal, así que teníamos que avisar de que íbamos a hacer algo y de que llegaríamos un poco tarde. Pues a las diez o las once, cuando terminábamos de hablar un par de horas con la señora, decíamos: bueno, y ahora vamos a apagar la luz, a tratar de ver algún espíritu, a ver si vemos algún fantasma. Y teníamos nuestras experiencias ahí.
Esta señora era una maga blanca. No estaba para hacer el mal. Pero aun así era muy mística. Era impresionante verla. Estábamos frente a una bruja real. Y nos encantaba.