De primera mano

Lo que he vivido y lo que he ido a comprobar. Un email al día, de lunes a viernes.

JUAN MANUEL FERRERA

03.08.2026

Estoy grabando dieciséis millones de palabras en metal

Toda la obra que uso, más de veinte mil páginas de libro impreso —seis mil si cuentas solo el texto—, grabada con láser en un disco de níquel de diez centímetros.

No es fantasía: es la tecnología con la que la Arch Mission dice que mandó una biblioteca a la Luna en 2019. Los Alamos la sometió a 570 grados sin degradación. Diez mil años, sin electricidad y sin mantenimiento.

Antes de llegar ahí probé lo evidente, que es lo que hicieron griegos y romanos: grabar en placa de metal. Hice los números. Un sol Bhagavad gītā son cuatrocientas planchas de titanio de treinta por cuarenta centímetros, más las cajas de granito para protegerlas. Una tonelada y ochocientos kilos. Para un ejemplar. Ahí lo dejé y busqué otra cosa.

Y ya no es solo teoría. Tengo encima de la mesa un medallón de dos centímetros y medio con mil páginas del Bhagavad-gītā grabadas dentro. La muestra funciona. Lo que falta es el disco entero.

Lo que más me gusta: para leerlo no hace falta un ordenador, hace falta una lente. Con un microscopio como los que fabricaba Leeuwenhoek en 1670 se lee. Cualquier civilización capaz de pulir un cristal curvo puede leerlo.

Este mes estoy afinando el texto de los escaneos, página por página.

¿Por qué me meto en esto a mi edad?

Porque un servidor informático se apaga. Una web se cae. Una empresa quiebra. Un libro se reimprime cambiado.

Todo lo que se puede editar, se acaba editando.

Cuando yo te digo “esto sale de aquí”, quiero que dentro de mil años siga siendo comprobable por alguien que no ha oído hablar de mí ni de nadie de mi época.

A los sesenta y cinco uno ya no trabaja para ver el resultado.

Se puede seguir aquí: Vedic Vault.

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