De primera mano

Lo que he vivido y lo que he ido a comprobar. Un email al día, de lunes a viernes.

JUAN MANUEL FERRERA

27.08.2026

Esto no lo puedo comprobar

Un verso lo compruebo. Abro la edición de 1972, busco la página, y o dice lo que dicen que dice o no lo dice. Ahí se acaba la discusión.

Dieciocho años educando a mis hijos en casa no se comprueban así.

No hay edición original contra la que cotejar. No hay grupo de control. Tuve dos hijos y una vida, y aquello no se puede repetir para ver si vuelve a salir igual.

Así que cuando me senté a escribir esos años me puse una regla: solo escenas. Qué hice, cuándo, y qué pasó después. Nada de «los niños necesitan…». Nada de «está demostrado que…».

Un ejemplo. Yo escondía unos palos de colores en el puño. Abría la mano un momento y la volvía a cerrar, y ellos tenían que gritar el color en español antes de que se cerrara. Se lo pasaban en grande. Y nunca les vi miedo al idioma, ni a ponerse a aprender nada.

Eso es lo que puedo contarte: que lo hacía, cómo lo hacía, y lo que vi después. Si una cosa lleva a la otra, no te lo puedo demostrar.

Y lo que no sé, lo digo: no tengo ni idea de cómo habrían salido mis hijos en un colegio normal. No lo puedo saber, y nadie que te venda un método puede saberlo tampoco. Del que te diga lo contrario, desconfía.

Con un verso te doy la fuente. Con esto te doy la escena, que es la única fuente que hay.

De ahí para adelante juzgas tú, que es exactamente lo que te pido con los versos.

Todas las fichas