07.08.2026
De dónde viene el fichero
Durante cuarenta años leí todos los días. Libros enteros, muchas veces, subrayando y volviendo atrás.
Y un día me di cuenta de que no podía encontrar nada. Sabía que había leído algo sobre un tema, sabía casi en qué libro, y me pasaba media hora hojeando. O lo citaba de memoria, que es la peor costumbre que existe.
Cuarenta años de lectura y ningún sistema. Lo que yo llamaba estudiar era leer mucho.
Lo que me cambió fue un libro que me pasó un amigo, de un alemán llamado Sönke Ahrens, sobre el método Zettelkasten. Fichas de cartulina y una caja.
Funciona así: cada idea va en una ficha, con tus palabras, una sola idea por ficha, con la referencia exacta. Y al meterla, tienes que decidir junto a cuál va. Ahí es donde ocurre el estudio: en el momento de colocar, no en el de leer.
Al cabo de un año dejas de tener notas y tienes un interlocutor. Le preguntas y te contesta con cosas que escribiste tú y ya no recordabas.
Yo trabajo ahí de siete y media a ocho y media, todos los días. Lo que recibes cada mañana sale de esa caja.
Un aviso que te ahorra un año: no empieces metiendo lo atrasado. Empieza con lo que leas mañana. El fichero crece por delante.