18.08.2026
Expediente 3. Las casas encantadas
Íbamos a casas donde alguien había dado parte de actividad paranormal: objetos que se movían solos, ruidos, cosas de ese estilo. Nosotros nos presentábamos allí y hacíamos nuestras mediciones.
Íbamos como investigadores del I.P.U., Investigación Parapsicológica y Ufológica. Éramos unos críos, pero el nombre iba en serio y el método también.
Una casa la recuerdo bien. Nos habían dicho que allí había una cruz que se movía constantemente. Estaba colgada en el muro, pequeña, de unos veinte o treinta centímetros. Según ellos no paraba quieta.
Hicimos lo de siempre. Tomamos las medidas, pusimos unas marcas en la cruz para saber exactamente dónde estaba, y nos quedamos allí vigilando uno o dos días.
La cruz se movió. La marca dejó de cuadrar.
Y hubo más. Estando allí se abrió una puerta. No fue un portazo, ni una corriente de aire: se abrió despacio, y vimos la manilla moverse. Los dos, claramente.
No sé qué era aquello. No lo supimos entonces y no lo sé ahora. Puedo contarte lo que medimos y lo que vimos, y nada más. Para eso servían las marcas: o siguen donde las dejaste, o no siguen.