De primera mano

Lo que he vivido y lo que he ido a comprobar. Un email al día, de lunes a viernes.

JUAN MANUEL FERRERA

17.09.2026

Capturar las tareas

En abril de 2011 escribí que me había comprado una grabadora de voz. Venía de probar el iPod, el bloc de notas y el lápiz, y ninguno me servía. Con la grabadora todas las notas pasaron a ser de voz, y por la noche las metía en el ordenador.

Quince años después sigo igual. Han cambiado los aparatos y no ha cambiado nada más.

De hecho esto que estás leyendo se hace así. Las fichas en las que cuento cosas que viví no las escribo de memoria delante de una pantalla: las cuento en voz alta media hora y luego se pasan a escrito. Salen mejor, porque contar y redactar no son la misma operación y hacerlas a la vez estropea las dos.

La idea no es mía ni es nueva. Al científico se le ocurre la fórmula en la ducha y a Newton se le cae la manzana encima. Lo que sí puedo decir yo es que llevo quince años comprobando que la parte difícil no es tener la idea. Es que no se pierda entre el momento en que la tienes y el momento en que llegas a un sitio donde puedes hacer algo con ella.

Porque la cabeza es un sitio malísimo para guardar cosas. Es buenísima teniéndolas y es pésima conservándolas, y encima te las devuelve cuando no toca: a las tres de la mañana, o en mitad de una conversación en la que no puedes hacer nada con eso.

El texto no habla de productividad. Habla de la mente, y dice esto:

Para aquel que ha conquistado la mente, ésta es el mejor de los amigos; pero para aquel que ha fracasado en hacerlo, su propia mente será su peor enemigo.

Bhagavad-gītā 6.6. Edición de 1972.

Amiga o enemiga. No ofrece un tercer estado, y ahí es donde esto deja de ser una cuestión de oficina. Una cabeza que carga con veinte asuntos sin resolver no está de tu parte: te los va a ir sacando de uno en uno, en el peor momento, sólo para recordarte que siguen ahí.

Sacarlos y ponerlos en un sitio fijo no es un truco de organización. Es dejar de pelearte con eso.

Sirve cualquier cosa, con dos condiciones: que sea una sola y que esté siempre a mano. Una libreta, una grabadora, el móvil. Lo importante no es cuál. Es que no haya dos, porque en cuanto hay dos ya no te fías de ninguno y vuelves a guardarlo todo en la cabeza, que es de donde queríamos sacarlo.

De esto va entero un libro que escribí, Productividad para Holgazanes: son doce puntos y se lee en una tarde. Pero el primero es éste, y haciendo sólo éste ya se nota.

Todas las fichas