04.09.2026
El templo cabía en un recibidor
De Tiana el templo se movió a Barcelona capital, a un ático de la calle Princesa. Cuarto o quinto piso, sin ascensor.
Era muy pequeño. Tanto que la clase se daba en el recibidor, y el recibidor era pequeño también. Ahí estaba el templo, y ahí nos sentábamos a escuchar. Vivían dentro cinco o seis personas, puede que siete u ocho, con una familia y dos niños entre ellas.
Los domingos éramos tantos que había que dejar la puerta abierta y la gente se quedaba fuera, en el rellano, escuchando desde la escalera.
De ahí pasaron a la calle Rec, que ya era un sitio grande, porque se estaba uniendo mucha gente.
Salíamos a cantar. Digo salíamos porque yo iba los domingos: se bajaba desde Princesa hacia las Ramblas, y aquello había que verlo. La gente se iba uniendo al kirtan por el camino. Literalmente. Se formaba una muchedumbre detrás, y así hasta la plaza Real.
Allí se armaba el tumulto. Nosotros en medio, cantando, con una masa de gente alrededor mirando. Se predicaba, y se repartían palomitas hechas en el templo, en bolsas.
El templo cabía en un recibidor. La plaza Real no.