De primera mano

Tengo sesenta y cinco años.

Ocho los pasé de monje. Enterré a una mujer de veintinueve. Crié a dos hijos solo y los eduqué en casa dieciocho años. He publicado más de treinta libros y he vendido decenas de miles por la calle. A los sesenta, con la pandemia, acabé viviendo en una furgoneta.

Por el camino se me quedó una costumbre: no me fío de lo que me cuentan. Voy a mirar y lo anoto. Llevo cuarenta y cinco años haciéndolo.

Cada día laborable, una nota corta. Dos minutos.

Lo que contesta un texto antiguo a lo que nos pasa a todos, siempre con la fuente exacta. El cuerpo. El dinero y el trabajo. Las máquinas. Lo que hacen las instituciones cuando nadie mira.

Cuarenta y cinco años yendo a mirar por mi cuenta. Incluido aquello en lo que me equivoqué.

No hace falta que creas en nada. Lo lees y juzgas tú.

Si buscas una frase bonita para empezar el día, esto no es para ti. Aquí digo siempre de dónde sale cada cosa, y a veces sale que lo que repetimos todos durante treinta años no estaba donde creíamos.

El fichero


Juan Manuel Ferrera (Jagannatha Mishra Dasa)